Manuel López Pérez: «Tener un problema de salud mental no implica ser débil ni diferente»

Manuel López es psiquiatra en el hospital Virgen de las Nieves./MARI PAZ FUENTES
Manuel López es psiquiatra en el hospital Virgen de las Nieves. / MARI PAZ FUENTES

El psiquiatra armillero lleva 21 años ejerciendo en Andalucía. Repasamos junto a él cuál es el estado de la salud mental en Granada y en los municipios del sur de la Vega.

Daniel Andana
DANIEL ANDANAARMILLA

Manuel López Pérez (1970) lleva 21 años ejerciendo como psiquiatra en Andalucía. Tras realizar su residencia en el Hospital Clínico de Granada, trabajó una década en la provincia de Almería. Es un apasionado de su tierra, Armilla, y de la música, llevando el rock por bandera a través de su banda CaraPerro. Desde 2011 trabaja en la unidad de hospitalización del Hospital Virgen de las Nieves, cerca de la tierra en la que nació y creció. Manuel defiende su condición de chico de pueblo y su orgullo de decir que es de Armilla, «un municipio conectado con la tierra a través de la agricultura y la ganadería».

–¿Existen a día de hoy más casos de ansiedad y depresión?

–Realmente sí que existen muchos más casos de síndrome ansiosodepresivo. De hecho, en España hay una estimación de que aproximadamente entre un millón y medio y dos millones de personas sufren cuadros depresivos a lo largo de cada año. A nivel mundial, son unos 350 millones de personas. Indudablemente, es un grave problema de salud pública por un montón de implicaciones a nivel de discapacidad o mortalidad, además del impacto en el consumo de recursos sanitarios. La OMS prevé que en 2030 la depresión será el primer problema de salud a nivel mundial.

–¿Se está creando una nueva escuela psiquiátrica con el cambio de los tiempos?

–En psiquiatría hay muchas orientaciones desde hace un par de siglos o incluso más. Más que escuelas, hay nuevos enfoques centrados en la prevención y en diagnóstico precoz de la patología mental. También hay una mayor participación de los pacientes y sus familiares en los procesos terapéuticos y la toma de decisiones. Hay constantes evoluciones como en todas las ramas de la ciencia.

–¿Cómo podemos fomentar buenos hábitos en salud mental?

–Hay millones de formas y caminos para favorecer una buena salud mental. Existen factores como llevar una dieta adecuada, favorecer nuestro descanso y saber cuando parar de trabajar. Practicar ejercicio ayuda mucho, simplemente con caminar media hora todos los días. También debemos aprender a relajarnos, de la forma que podamos, a través de cursos, meditación o relajación. Por supuesto, es muy importante saber organizar y priorizar nuestras actividades, algo que se debería enseñar desde edad preescolar; dando importancia a lo más importante, valga la redundancia. Hay que evitar ser catastrofista y tremendista a la hora de interpretar nuestros problemas cotidianos y fomentar nuestra autoestima con actividades placenteras, que nos diviertan y nos relajen. Finalmente, hay que incentivar las relaciones interpersonales con familiares y amigos para poder prevenir y mantener una buena salud mental.

–Es posible que algún lector pueda precisar ayuda profesional pero no se atreva a acudir a su médico. ¿Qué consejo puede darle?

–El primer consejo es que pierda miedo. Que desmitifique lo que supone padecer un problema o algo que él piense que pueda ser un problema de salud mental. De alguna manera, ese es el quid de la cuestión, el famoso estigma. Las personas tendemos a estigmatizar a quien tiene una patología mental, así como quienes piensan que tienen un problema se autoestigmatizan. Una de las primeras causas que producen esta estigmatización es no hablar de ello. Tener un problema de salud mental no implica ser débil ni diferente. Es un problema, una situación de enfermedad como podría ser una diabetes o hipertensión y se puede tener una ayuda de calidad y duradera.

–Usted es armillero de corazón. ¿Ha ejercido en su tierra?

–Ejercer como tal, no, porque no hay dispositivos de salud mental. Pero sí que es cierto que tuve la oportunidad de trabajar durante mi residencia en el dispositivo ambulatorio al que acude la patología mental de Armilla, la unidad de salud mental comunitaria de el Zaidín. Allí pude ayudar y aliviar las dolencias de muchos de mis conciudadanos.

–Recientemente se registró agresion en el Hospital Materno de Granada. ¿Están protegidos los médicos en sus hospitales?

–Desgraciadamente no. La indefensión viene desde muchos frentes. No hablo de colocar a la policía a defender a los médicos cuando pasan consulta. Hay una escasez de medios por los recortes. También se genera un ambiente negativo en la población, que piensa que la medicina lo puede todo y tiene respuesta para todo, lo cual no es cierto. Hay muchos avances, pero sigue habiendo problemas que los médicos no pueden solucionar y, a veces, eso genera frustraciones que son pagadas con quien menos se lo merece. Es cierto que ayudar a alguien no siempre implica hacer lo que esa persona desea.

–¿Es la psiquiatría una profesión de riesgo?

–No más que cualquier otra rama de la medicina. Incido en que el riesgo no viene de lo que tratamos. Hay que desmitificar muchas cosas relacionadas con la patología mental. La gente piensa que los problemas de salud mental implican descontrol o temor, lo cual no es así. Entre la población general se cometen mucho más actos delictivos y alteraciones de conducta que entre la población psiquiátrica, estadísticamente hablando.

–¿Cuál es la situación de la salud mental en los municipios del sur de la Vega?

–Hay una situación que se corresponde con el panorama generalizado que hay a nivel de la sanidad nacional y andaluza. Ahora mismo existen muchos recortes en los que se prima la gestión por encima de otras cuestiones. Eso repercute en una escasez de medios humanos y materiales. Son necesario más medios profesionales en estas poblaciones.

–Entonces, ¿hacen falta más centros asistenciales en estas localidades?

–Indudablemente sí. Hace falta más situación de personal y medios. De hecho, en el área sur nos afecta que dependa de ella la hospitalización de pacientes agudos de todo el sur de la provincia por no haber en el hospital de Motril una unidad de hospitalización para estos casos. Eso repercute negativamente a la unidad del PTS, al tener que atender a la población de la Alpujarra y la Costa Tropical, produciendo un colapso. Esto se contrapone con el área norte, que desde hace muchos años dispone de una unidad de agudos en el hospital de Baza. Desde aquí reclamo que se plantee crear una unidad de hospitalización en el Santa Ana de Motril.

–¿Sigue habiendo una larga distancia desde estas poblaciones para casos graves?

–Para nuestros pacientes de salud mental no hay un excesivo problema. Un paciente de Armilla tarda ahora menos en acudir al PTS que al Clínico. El problema del hospital es la dotación de personal e infraestructura, a pesar de ser un hospital grande. El proceso de desfusión ha hecho que el hospital salga perdiendo con respecto a la zona norte de Granada. Las autoridades sanitarias deberían hacer una revisión al respecto de este tema.

–Usted, a parte de médico, es músico. ¿Cómo lleva su doble vida como rockero y facultativo?

–Lo llevo muy bien. Con mucha alegría y, si cabe, con un poco de orgullo. Esto representa lo que he comentado anteriormente sobre cómo fomentar la buena salud mental. Además de la vida laboral, una vez que terminamos de trabajar hay que dedicarle una parte de tiempo a las actividades que nos apasionan y nos gustan. Mi pasión es la música y tengo la suerte de tener un grupo en el que llevarla a cabo. Me encanta dar conciertos, ensayar. Es mi válvula de escape para cargar pilas y empezar al día siguiente la jornada laboral con ganas.