Unas carreras muy especiales entre militares y soportando el calor dentro de la Base Aérea de Armilla

Unas carreras muy especiales entre militares y soportando el calor dentro de la Base Aérea de Armilla
FOTOS: ALFREDO AGUILAR

Marcos Beas y Ester Hidalgo ganan la prueba de 10 kilómetros y Cesáreo Ceballos y Alisa Sushch, de diez años, se imponen en la de cinco

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDO

No todos los días se corre por una Base Aérea militar, un recinto vallado al que la población civil apenas puede asomarse para echar un vistazo y ver kilómetros y kilómetros de extensión. Alrededor de 600 corredores decidieron esta mañana que no iban a perdérselo y participaron en esta primera carrera Los Volantones con motivo de la jornada de puertas abiertas en la instalación de Armilla. La organización decidió bautizar la prueba en honor a las aves que pretenden aprender a volar. La que despegó para sorpresa de tantos fue Alisa Sushch, una niña de apenas diez años que se impuso en la prueba de cinco kilómetros.

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Ella, como el resto de los seiscientos participantes, sobrevivieron a una mañana muy calurosa con un sol escandaloso en todo lo alto. Las carreras empezaron con un retraso de veinte minutos debido al desconcierto en el acceso: miles de personas se agolparon desde primera hora de la mañana para disfrutar de la apertura de la Base. Militares, corredores y civiles compartieron una jornada espléndida.

Veinte minutos pueden ser pocos, apenas nada según se mire, pero para el atleta que mira cómo el sol va creciendo sobre su cabeza pueden ser muchos. Los participantes en la carrera de los Volantones sudaron de lo lindo pero disfrutaron como niños ante la oportunidad de lucirse en el interior de un perímetro que normalmente rodean por fuera cuando entrenan. La salida de los cinco kilómetros contó con un preámbulo militar cortesía de una patrulla en representación de los anfitriones, que con su banderín al frente y tras formar filas se dispusieron a correrla, uniformados hasta las botas.

Cesáreo Ceballos fue el primer atleta en completar su recorrido en quince minutos y cuatro segundos como ganador de la prueba de cinco kilómetros. Fue sobrado pero exigiéndose. Noveno en el Campeonato de Andalucía de 10 kilómetros seis días atrás en Salobreña. «Fui solo desde el primer kilómetro pero intenté darme toda la caña que la mente quería. Ya corrí aquí la última carrera por el Día de Reyes y me gustó la experiencia de hacerlo dentro de la Base, por eso no me lo pensé», contó el corredor del Todo Suma, satisfecho. Le siguió Carlos Manzano Arredondo (Cueva de Nerja) a 45 segundos y completó el podio Manuel Terrón (Granada Run Project).

Seis minutos después emergió el pequeño cuerpo de Alisa Sushch, corredora cadete con apenas diez años del Tuk Tuk Noodle de Rincón de la Victoria. «¡Me lo he pasado bien! Ha sido un poco dura, y había como unos obstáculos que no sé para qué sirven, pero estaban chulos», contó con dulzura. «He corrido ya carreras más duras de seis kilómetros, sé que soy pequeña pero me gusta correr», sostuvo la niña. Por el camino se impuso a Bárbara Alcalde (Triatarfe Seat Vigilsa) por 15 segundos.

Pan bajo el brazo

El momento más emotivo de la mañana llegó cuando Cesáreo Ceballos y otros amigos vieron quién lideraba la carrera de diez kilómetros en la recta final. «¡Es Marcos!», gritaron. Al borde del infarto, Marcos Beas reventó la cinta de ganador ya en plena pájara por el esfuerzo. La emoción estaba justificada: esta semana supo que va a ser padre. «Es una doble alegría, son días de emociones fuertes. Marché con mi compañero José Miguel Rodríguez en cabeza pero se sumó un tercero, Francisco Padial, y di un sprint muy bonito entre los ánimos de la gente. Una pasada», describió más tarde, recompuesto, el del Todo Suma.

Con menos épica se hizo con la victoria Ester Hidalgo, quien agarró en cuanto pudo a su criatura ya nacida, todavía quejosa por el chinillo y la flama. «La corrí hace dos años por el Gran Premio de Fondo y fue un subidón. Quería repetir esas sensaciones pero me sentí lenta y pesada. Aun así, es una de las carreras más originales de Granada y se agradece, es importante que el mundo militar se acerque al civil», comentó la del Cueva de Nerja. «Ahora no tengo ningún objetivo, me conformo con cumplir con los entrenamientos, intentar bajar las marcas y recuperar sensaciones de carrera que todavía no tengo», reflejó. Los Volantones quieren seguir volando alto, con más cuidado que Ícaro.