Deporte Adaptado

La palabra 'ascenso' ya no es un tabú en el Pabellón de Armilla

Paco Ramírez ensaya un lanzamiento en el último entrenamiento, ante Sergio Beiro./STUDIO SUR
Paco Ramírez ensaya un lanzamiento en el último entrenamiento, ante Sergio Beiro. / STUDIO SUR

El equipo granadino de la Segunda división de baloncesto en silla de ruedas se fija retos ambiciosos para la temporada que arrancan sus jugadores con ilusiones renovadas

RICARDO CONTRERASGRANADA

Hace unos días, Granada fue nombrada Ciudad Europea del Deporte 2019. Este galardón, que otorga la Asociación de Capitales y Ciudades Europeas del Deporte, supone un reconocimiento a nivel internacional del buen hacer del deporte granadino. Uno de ellos es el baloncesto en silla de ruedas.

Este deporte cuenta con seguimiento en la provincia. El extinguido Arrayán marcó los inicios, pero la falta de apoyo institucional provocó su desaparición. Granada se desprendía de uno de sus clubes más emblemáticos. No obstante, muchos de los integrantes de aquella plantilla decidieron unir fuerzas y poner en marcha un proyecto deportivo que ya es una realidad: Granada Integra.

Esta iniciativa arrancó hace un año con unos comienzos muy duros. La falta de jugadores, así como el pago de las fichas federativas, dificultaron la tarea. Sin embargo, si hay un santo y seña dentro de Granada Integra es el de no tirar la toalla. El equipo compitió hasta el final, concluyendo en penúltima posición. El objetivo estaba cumplido. Granada Integra desembarcaba en el baloncesto nacional en silla de ruedas para quedarse.

Este factor ha sido determinante en la planificación de esta temporada. Jugadores experimentados se han interesado por el proyecto iniciado por el propio club. El salto de calidad de la plantilla es latente. Ya no es una utopía hablar de ascenso. «La pretensión este año es intentar jugar la fase de ascenso por lo menos. Si subimos, sería perfecto», manifiesta Paco Ramírez, uno de los jugadores.

La plantilla se encuentra en plena fase preparatoria del debut liguero. El calendario ha determinado que el primer partido sea en Mallorca, ante uno de los grandes equipos que conforman la competición. Con un presupuesto limitado, Lourdes, presidenta del club, ha tenido que realizar malabares para organizar el viaje que permita el desplazamiento y la estancia de la plantilla en la capital insular. «No todos los vuelos tienen plazas disponibles para personas en silla de ruedas, y tampoco todos los hoteles tienen suficientes habitaciones adaptadas. Te encuentras con esa dificultad. Pero al final hablando con unos y otros hemos conseguido que el viaje se lleve a cabo», dice.

En la segunda jornada Granada Integra competirá en casa, bajo el aliento de su afición. Actualmente el equipo juega en las instalaciones de la Diputación de Granada. Sin embargo, su presencia en este emplazamiento tiene fecha de caducidad. El Ayuntamiento de Churriana de la Vega se ha puesto manos a la obra para cederles el pabellón de la localidad de cara a la temporada venidera. Previamente se deberán acometer las pertinentes obras de adaptación, principalmente centradas en los cuartos de baño ya que otra de las curiosidades del club es que la plantilla es mixta.

Sin límites

'Soñar es gratis'. Esta oración, formada por tres palabras, es básica para entender que cualquier objetivo, por muy lejano que parezca, siempre se puede conseguir. Granada Integra no iba a ser una excepción. La máxima aspiración del club es crear una cantera base. En ella cualquier niño en silla de ruedas que habite en la ciudad tendría la oportunidad de disfrutar de la adrenalina y la diversión que implica la práctica del deporte. «Buscar gente joven que comience a practicar este deporte, para que comprueben que verse en una silla de ruedas o con una limitación funcional no imposibilita jugar al baloncesto», señala Lourdes, presidenta del club.

 

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