Aparcamientos llenos, colas y una previsión de 95.000 personas en el Nevada por las rebajas

Lleno en el aparcamiento del centro comercial Nevada./ALFREDO AGUILAR
Lleno en el aparcamiento del centro comercial Nevada. / ALFREDO AGUILAR

La afluencia a la gran superficie de Armilla es muy elevada desde primera hora de la mañana

PILAR GARCÍA-TREVIJANO

Tráfico y largas colas en los puntos de acceso del centro comercial Nevada. El parking y el descampado del recinto están hasta los topes y se prevé una intensa jornada para los dependientes. En vehículo privado o transporte público, da igual, los compradores encuentran la forma de aprovechar el primer día de rebajas.

El convoy del metro se queda prácticamente desierto al llegar a la parada. Los pasajeros dejan la estación del tranvía y se agolpan en las escaleras mecánicas que dan acceso a la planta del centro. A partir del último peldaño se confunden con la muchedumbre. Una sola masa atraviesa las cristaleras. Detrás de las puertas todo son hileras de gente frente a los establecimientos. La imagen que predomina es la espera. Colas en probadores, cajas, baños y restaurantes. Los clientes hacen tiempo pegados a sus smartphones en sillones o en el suelo, cualquier sitio es bueno para descansar. Los trabajadores pasan insistentemente la mopa para borrar las huellas de centenas de pies en el mármol.

En el interior de las tiendas se repite la misma estampa frenética, los dependientes no dan a basto. Montañas de ropa en probadores esperan a ser dobladas y esperas de hasta 20 minutos para pagar los artículos. Los empleadas van de aquí para allá, del almacén a la caja y atienden la petición de los clientes. Intentan despacharles rápido. Pese a que en cada tienda hay una media de 5 trabajadores les resulta difícil resolver todas las demandas.

«Es una locura. Sólo hace falta asomarse al parking para ver la diferencia que hay con el resto de días del año e incluso durante Navidad», dice Natalia, dependienta de Hym.

La clientela está dando sus frutos y las cajas rebosan. «Tenemos que enviar la recaudación cada hora», dice Miguel, trabajador de una firma de ropa.

Algunos han madrugado para abrir el centro comercial y abandonarán las instalaciones a última hora de la tarde. «Llegamos muy temprano. Hemos estado de viaje y no pudimos comprar los regalos de cada familia. Son 20 regalos en total y no sabemos si podremos comprarlos todos hoy», lamentan Manuel y Ana, una pareja de Armilla. «Sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, pero nos pilla más cerca que el centro y todo está en el mismo sitio», han señalado.

El gentío en el área comercial se diluyó pasadas las 14. 30 horas. La nueva zona de concentración se trasladó al espacio de restauración. Más de 40 personas en cada establecimiento esperan mesa libre. Incluso en los restaurantes de comida rápida recibir un menú lleva más tiempo del habitual. «45 minutos de reloj en cola, nos iríamos a otro sitio si no estuviera todo igual», manifiesta Eduardo, frente a un buffet de comida italiana.

Así hasta superar las 95.000 personas que espera la organización en el primer día de rebajas, cifra que disminuirá en las próximas semanas «como viene siendo habitual». «El parking está al completo y hay vehículos en el descampado junto al centro comercial». El establecimiento prevé que el cierre de campaña navideñas y el periodo de rebajas reporte importantes beneficios económicos y se supere el número de visitantes del ejercicio anterior.

De esta forma, al bullicio en las principales calles comerciales del centro de Granada, se suma el tráfico y las largas colas en los puntos de acceso del centro comercial Nevada. El parking está repleto, hay largas colas en los accesos y se prevé una intensa jornada. De hecho, los responsables del centro comercial afirman que esperan un total de 95.000 personas durante esta primera jornada de rebajas

 

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